Alcazaba
Localización
La Alcazaba de Málaga es una fortificación palaciega de la época
musulmana, construida sobre una anterior fortificación de
origen fenicio-púnico. Se encuentra en las faldas del monte Gibralfaro,
en una posición elevada pero contigua y unida al centro histórico de la ciudad,
lo que constituía la antigua madina de Málaqa, y en cuya cumbre se halla
el Castillo de Gibralfaro. Ocupaba
el extremo oriental del desaparecido recinto amurallado de la ciudad, de manera
que los frentes de mediodía, poniente y norte quedaban a intramuros. Su
superficie actual de 15.000 metros cuadrados no alcanza ni siquiera la mitad
del tamaño que poseía en su época de esplendor, como demuestran los planos históricos
conservados.
Los Almorávides irrumpieron
en ella en 1092 y los Almohades en 1146.
Posteriormente, en 1279, es rendida a Muhammad II Ben al-Ahmar y pasa a formar
parte del reino nazarita. Durante la Reconquista, la Alcazaba constituyó un infranqueable
bastión musulmán en la toma de Málaga por Fernando el Católico, quien tras vencer y
conquistar a El Zagal en Vélez, sitió la ciudadela que estaba en manos del Hamet el Zegrí y sus Gómeres. El asedio comenzó el 5 de mayo de 1487 y no
logró derrotar al ejército musulmán constituido por tres mil gómeres y ocho mil hombres armados. El 18 de agosto, Ali Dordux, tras negociar su ciudadanía como mudéjar, rinde la Alcazaba, pero, bajo el mando de el Zegrí y Alí Derbal, el Alcázar de Gibralfaro resistió dos días más hasta sucumbir por el hambre
y la sed. El 19 de agosto de 1487 entraron
en la ciudad los Reyes Católicos, izando la cruz y el pendón de Castilla en la Torre del Homenaje de la Alcazaba. El rey Fernando entregó a Málaga la
imagen de la Virgen de la Victoria, talla de origen
alemán regalada por el emperador Maximiliano I al
monarca español, que desde ese momento se convirtió en patrona de la ciudad.
Construcción
La Alcazaba es una edificación construida sobre la roca y en la que
destaca la armoniosa conjunción de las necesidades defensivas y la serena
belleza de sus estancias y jardines interiores.
Las
construcciones en los comienzos del periodo musulmán se realizaron de piedra caliza numulítica,
de canteras próximas al mar, alternando sillares de canto con otros de frente. Usando
para su embellecimiento mármoles, columnas y estatuas del teatro romano adyacente. Sin embargo, esta piedra se descompone
muy rápidamente con la humedad, por lo que se tuvieron que efectuar pronto
reparaciones. A finales del siglo XIII o
primeros del XIV, se reforzaron los muros y torres, adosándoles muros de mampostería al
exterior.
Conservación
De los 15.000 metros cuadrados de espacio
interior que se conservan en la actualidad, 3.478 son de construcciones que
podríamos calificar como civiles, 3.516 de edificaciones de carácter militar y
el resto es superficie no edificada. Aunque
existen testimonios sobre su buen estado de conservación hasta 1675, con el
paso de los años, la ciudadela padeció un largo proceso de deterioro. No fue
hasta las primeras décadas del siglo XX cuando
comienzan los trabajos de rehabilitación, especialmente desde los años 30 del
siglo XX. Los principales responsables de estas labores fueron, entre otros, el
crítico de arte Ricardo de
Orueta, los arquitectos González Edo, Torres Balbás, Guerrero
Strachan y Prieto Moreno, y el investigador y académico Juan Temboury, todos bajo el auspicio del gobernador civil en aquel momento, Emilio Lamo de
Espinosa. Las torres y los muros
han sido reconstruidos en parte, antes y después del paso de la ciudad a manos
cristianas. En su construcción se emplearon materiales de acarreo y se
reutilizaron piezas del anexo teatro romano, como columnas y capiteles. De su
estructura original, se ha perdido completamente el denominado Haza de la Alcazaba o Haza
Baja, el recinto inferior cerrado y meridional de la Alcazaba, que los
castellanos denominarían tristemente "el corral de los cautivos",
y que el Dr. Rodríguez de Berlanga, testigo de su demolición, describía en su
obra "Malaca" como estructura de ciclópeos muros y torreones,
sin duda, más importantes que los actualmente conservados, ya que constituían
la primera línea defensiva frente al mar.
Arquitecto
De arquitecto desconocido, se conoce que fue el rey de taifas bereber, Badis ben
Habús, quien ordenó construirla.
Estilo
arquitectónico: El estilo designado a esta construcción es el
denominado andalusí, propio de las construcciones andaluzas de aquella etapa.
Desde
su construcción, se trataba de una fortaleza urbana, con uso
político-administrativo como sede del gobierno y aposento para las jerarquías
de la ciudad. La dinastía Hammudí, últimos Califas de Córdoba y reyes
de la Taifa de
Málaga, que trasladaron durante la Fitna de al-Ándalus la corte califal a Málaga, utilizaron el recinto de la Alcazaba y
sus estancias como residencia palaciega. Actualmente, la alcazaba se considera
monumento histórico de la ciudad malagueña.


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